Después de los cafés, la sobremesa en "el Recó", a orilla del fuego, se hace muy agradable. Un vaso ancho con un cubito de hielo y un buen chorro de MacCallan 12 años ayudan a pasar la tarde de forma razonablemente amena. Las palabras, las anécdotas y el recuerdo del paisaje llenan la conversación hasta casi las cinco de la tarde. Es hora de marchar. Subimos a la Zodiac y volvemos al Lauramar. En pocos minutos nos adentramos en la bocana del Port Marina. Entramos en nuestro pantalán y atracamos sin novedad.
Recogemos las cosas de a bordo, atamos los cabos convenientemente y cerramos el barco hasta mañana. El próximo itinerario nos llevará a las calas que hay entre Sant Feliu i Tossa. Si el tiempo nos acompaña, claro.

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