"La realidad es infinitamente más interesante que la imaginación humana. Contra la literatura de imaginación yo he hecho siempre literatura de observación" Josep Pla, 10/XII/1976 en TVE

viernes, 23 de enero de 2009

La Platja d'Es Monestri


Salir del Port Marina de Palamós no siempre es fácil. La bocana del puerto está encarada a poniente y absorve todas las corrientes que del norte van hacia la bahía. Sin embargo, hoy el mar está muy calmado y salimos sin dificultad siguiendo el trazado del rompeolas que dejamos a estribor. Enseguida vemos la escollera del puerto comercial de Palamós y la enorme esfera que hay en la punta, a modo de saludo para navegantes. Pasamos a pocos metros de la punta, donde siempre hay algún pescador de caña que pone mala cara cuando nos ve acercar. Entramos en la bahía. Hay un enorme mercante de Acciona atracado en el puerto; el resto de la bahía está libre de barcos. Nos acercamos a escasos metros de la playa d'Es Monestri, justo en el límite entre los municipios de Palamós y Calonge. El agua está transparente y quieta y en la playa se respira una enorme soledad sólo desfigurada con el vuelo rasante de algunas gaviotas. Esta playa es mi favorita. Aquí, en pleno mes de agosto puedes encontrar un lugar a ran de agua, con un ambiente absolutamente familiar y tranquilo, sólo roto por los partidos de fútbol que los usuarios de esta playa juegan desde hace más de treinta años. Aquí hemos vivido momentos deliciosos, hemos visto niños crecer a través de los veranos, hacerse adultos, venir con sus parejas y ahora con sus hijos pequeños. También toca a veces sentir la tristeza de aquellos amigos que, ese verano concreto dejan de venir. Es la propia vida retratada en una playa, a través de un verano tras otro.

En esta playa hay duchas y un chiringuito de helados, refrescos y bocadillos que los viernes por la noche de julio y agosto, ameniza a los clientes con música en vivo. Comer algo de forma informal y aprovechar la brisa húmeda del mar para refrescarse, mientras escuchas música en vivo, es una forma bastante agradable de pasar la noche.

Pasada esta playa, continuamos por la bahía, dividida artificialmente por esculleras que protegen la arena de los temporales. Cualquiera de estas calas artificiales es muy agradable para pasar un rato, siempre a refugio de los vientos. Los dias festivos de invierno, si hace sol, se llenan de visitantes que devoran los débiles rayos de sol.

Pasada la riera de Calonge con el estrambótico puente colgante que la atraviesa, desde el mar divisaremos el rincón de poniente, con la Torre Valentina al acecho.

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